– No disfrutan de lo que es compartir ese momento en família. Y, por lo tanto, no se valoran.
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– Se aprende que se está alienado de la família. Se vive a parte, por lo que no se les podrá pedir a posteriori que sean partícipes por voluntad propia.
– Las pantallas como refugio. No es lo mismo evadirse que que te evadan.
– Falta de estrategias para disfrutar, compartir, respetar,… un debate o una tertulia en família. Las conversaciones con los hijos e hijas son una oportunidad increíble para fomentar la estabilidad y cubrir sus necesidades. Sentirse querido, apoyado, acompañado y no alienado.
Podríamos encontrar muchos más factores si entramos en una reflexión más profunda, pero es que cada vez que lo veo siento que se me estremece el corazón. Cada día lo veo y me preocupa. Por eso creo que los restaurantes deberían tener un cartel en la entrada que diga:
‘COMPARTA ESTE MOMENTO EN FAMÍLIA, QUÍTENLES LAS PANTALLAS’.
(Como siempre, reservémonos el derecho a la imperfección, pero no el de la generalización de dicha imperfección 😜😜)
